Encontramos un mensaje de Jesús donde se manifiesta su naturaleza y su misión, pues Jn 10,11- 18 ofrece unas características del Buen Pastor, al mismo tiempo que las del asalariado y de su influencia sobre las ovejas. Señalemos algunos elementos guiados por el P. Salvador Carrillo, para descubrir a Jesús, sus acciones y aspiraciones.

1. Características de Jesús el Buen Pastor

La expresión “Yo soy el buen pastor”, en su forma absoluta, quiere indicar, no sólo el buen pastor por oposición al malo, ni únicamente el verdadero pastor por oposición al falso, sino que por razón de su contexto, quiere significar el "auténtico", el que realiza plenamente tal nombre, el pastor por excelencia que cumple las esperanzas y promesas de los profetas (Jer 23,5-6; Ez 34,15-16; Is 40,11; Zac 12,10; 13,7-9). Declarándose como el buen pastor, Jesús se presenta como el personaje mesiánico; más aún, utilizando la solemne expresión “Yo soy”, se apropia —en cierto sentido— una prerrogativa del mismo Dios (Sal 23,1).

El buen pastor, hace frente al peligro a fin de salvar a sus ovejas, aunque sea en detrimento de su propia vida. El "da su vida por las ovejas" en cuanto que, en lugar de huir, se enfrenta al lobo y se deja devorar para que sus ovejas no sucumban. .

2. Características de los asalariados El asalariado cobra por sus servicios de custodiar el rebaño, pero él no es el pastor, ni las ovejas le pertenecen, ni las ama, ni las defiende, y cuando viene el lobo solo piensa en salvar su propia vida y huir; y el lobo viene y arrebata a las ovejas, y el rebaño se dispersa. El asalariado se parece a los pastores recriminados por Jeremías en 23,1-3).

¿Qué personaje estará en la parábola detrás de la imagen del lobo? El lobo de la parábola representa tal vez al enemigo por excelencia del género humano, al Príncipe de este mundo (Jn 12,31; 14,30). Cuando éste venga en la persona de Judas para arrestar a Jesús (Jn 6,70; 13,2.27; 14,30; 18,3), éste saldrá al encuentro del enemigo, aceptará ser arrestado y morir, pero dirá refiriéndose a sus discípulos: 'Si me buscáis a mí, dejad a éstos partir' (Jn 18,8). Jesús muere, pero su muerte es de hecho una 'exaltación' que provoca la caída del Príncipe de este mundo (Jn 12,31-32) y libra a los hombres de la muerte.

3. La aspiración de Jesús

Primera aspiración: Jesús descubre que tiene otras ovejas que son también de su propiedad. Ellas no son de este aprisco, del aprisco de Israel. Es necesario que Jesús las conduzca. Esa necesidad es un deber que responde a una voluntad divina: "es preciso". Ellas oirán su voz, es decir, creerán en él y lo obedecerán; y se hará, no un aprisco único (como si Jesús quisiera integrarlas al redil del judaísmo), sino "un solo rebaño", bajo la guía de "un solo pastor".

Esta palabra de Jesús anuncia el universalismo de su misión y la evangelización de los gentiles. La salvación se ofrece al Israel completo —Israel y Judá— (Ez 34,23; 37,24), y a la humanidad entera: todos los hombres son propiedad de Jesús (Is 56,8; Jn 11,52; 1Jn 2,2; 1P 2,25).

Segunda aspiración: la afirmación del amor que el Padre tiene a Jesús (Jn 3,35; 15,9; 17,23.24.26), muestra que la razón de ese amor es aquí la obediencia de Jesús, que cumple un mandato que su Padre le ha dado: "dar su vida para tomarla de nuevo". Es una clara alusión a la muerte y resurrección de Jesús. Ambas constituyen un único mandato divino y consiguientemente una misma necesidad divina. Entre todas las obras que el Padre le ha encomendado, éstas serán la obra por excelencia (Jn 4,34; 5,30.36; 6,38). En el pensamiento de Juan la pasión, la muerte, la resurrección, la ascensión y la donación del Espíritu constituyen la gran obra salvífica de Jesús.

Podemos concluir que:

 

* Jesús es el pastor, el bueno, el que conoce a sus ovejas, las ama y da la vida por ellas.

 

* Jesús defiende a sus ovejas del lobo, las recata de la muerte para que vivan sin miedo.

 

* Jesús aspira a tener un sólo rebaño que incluye a todos los pueblos que van a ser evangelizados para que conozcan el amor del Padre.

 

* Jesús es quien ama al Padre, le obedece y tiene la facultad de dar su vida en la cruz y recobrarla en la resurrección.

 

* Nosotros como ovejas de Jesús debemos escucharlo, seguirlo a Él y amarlo para estar siempre bajo su cuidado.