Gracias Señor por los casi 26 años de servicio fiel; me refiero a ICCRS.

Habiendo comenzado su servicio el 14 de septiembre de 1993, los Servicios de la Renovación Carismática Católica Internacional (ICCRS en sus siglas en inglés) dejarán de existir el 9 de junio de 2019, dejando su lugar a la nueva organización de servicio mundial ‘CHARIS’ (Servicio Internacional de la Renovación Carismática Católica). Este tipo de cambio ha sucedido dos veces históricamente en la Renovación Carismática Católica mundial (RCC). De hecho, la primera oficina comenzó en Ann Arbor en 1972 con Ralph Martin – se llamaba ICO (Oficina de Comunicación International en sus siglas en inglés); luego cambió su nombre, servicio y oficina central en 1978, dando paso a ICCRO (Oficina de la Renovación
Carismática Católica internacional en sus siglas en inglés), primero con base en Malinas, Bélgica y luego
en Roma; trasladándose, finalmente, a la Ciudad del Vaticano en 1984. De modo que, ICCRS fue una expansión y transformación de ICCRO en 1993, cuando la Iglesia oficialmente reconoció y bendijo, a través del Pontificio Consejo para los Laicos, los servicios mundiales a la RCC como una asociación privada de fieles de derecho pontificio. ¡Aleluya!

Llegué a ICCRS – por gracia de Dios – en septiembre de 1996, para un período de prueba que terminaba el 31 de diciembre de 1996, y fui nombrado director ejecutivo a tiempo completo el 1 de enero de 1997; hace ya casi 23 años. ¡Gracias, Jesús, por este honor! Esta función ejecutiva fue anteriormente desempeñada por el P. Ken Mets, primero, y luego por la Hna. Nancy Kellar, que concluyó su servicio después del Seminario de Sanación de ICCRS en San Giovanni Rotondo (Fg) con 600 delegados de todo el mundo, y el gran Encuentro de Evangelización de un día en el Estadio de Foggia, con más de 42.000 participantes de toda Italia.

Claude Lopez (de Australia, que ahora tiene 92 años), acompañado de su esposa Miralda, fue fundamental durante esta transición; con un servicio voluntario de dirección de casi un año; primero para el evento de Foggia y luego en Roma como director temporal; encargado de buscar y formar a un director ejecutivo a tiempo completo para la oficina del Vaticano. Gracias Claude por tu valioso servicio al Señor y tu amistad maravillosa y única.

He servido a ICCRS bajo cuatro presidentes: Charles Whitehead, Inglaterra; Allan Panozza, Australia; Michelle Moran, Inglaterra; y por último, Jim Murphy, EEUU. Alabo al Señor por cada una de estas personas especiales, a quien el Señor ha utilizado para ser instrumentos privilegiados en mi vida y en la RCC mundial. Docenas de personas han sido Consejeros de ICCRS, representando a ICCRS en muchas zonas del globo. Gracias Señor por cada uno de ellos; todas son personas preciosas y dotadas al servicio del reino de Dios.

Mis colaboradores han sido más de cincuenta de los cinco continentes, hablando distintas lenguas, trayendo con ellos diversas culturas y tendencias; representando muchas expresiones diferentes de la multiforme corriente de gracia de la RCC. Esta diversidad y cada uno de mis colaboradores ha sido una gran bendición para mí personalmente y para toda la RCC mundial. Hemos trabajado como un equipo en las áreas de: secretaría, comunicaciones, formación, eventos, recursos, administración y contabilidad.

Cuando comenzamos el servicio en 1996, muy pocas personas utilizaban teléfonos móviles y correo electrónico; nuestras vías principales de comunicación eran cartas postales y faxes; sin Internet, ni nubes, ni redes sociales; ni tampoco la posibilidad de inscribirse online para eventos internacionales. El boletín multilingüe de ICCRS se creaba y se montaba a mano, pegando imágenes y dibujos al texto con pegamento, y cada mes utilizando a montones de voluntarios para doblarlos, meterlos en sobres y enviarlos. A pesar de todo, el espíritu de servicio entre el personal ha sido constante: fidelidad a la oración de la mañana del personal, gran disponibilidad y generosidad, aceptación de las diversidades y continuo perdón por los posibles malentendidos o errores entre nosotros; utilizando los diferentes carismas recibidos de parte del Señor y un gran deseo de servir para extender el reino de Dios en el mundo.

Ha sido un gran honor y privilegio servir al Señor y a toda la Iglesia durante muchos años aquí en ICCRS, colaborando con muchas y diversas personas de Dios, y aprendiendo, de cada una, infinitas cosas en la dimensión espiritual y humana. ¡Gracias Señor! Un ‘gracias’ grande y especial a cada una de ellas.

Amanece una nueva temporada; una nueva comprensión de la RCC y del papel del Espíritu Santo en la vida de toda la Iglesia. Se necesita dar otro paso; otras personas están llamadas a tomar el relevo y seguir la carrera hacia la meta: la renovación de la Iglesia y de todo el mundo. Las personas cambian, los sueños de Dios permanecen. Sólo somos ‘siervos’, agradecidos al Señor por concedernos el honor de servir en su viña. Queridos hermanos y hermanas de la RCC, a quien fui llamado a servir en este puesto en ICCRS, es momento para mí de abandonar el servicio administrativo. Es el momento de ajustar mis velas; para permanecer preparado para predicar y dar testimonio donde Él me llame. Por las maravillas que Él ha hecho en mi vida:¡siempre y en todo lugar mi alma proclamará la grandeza del Señor!

Sigamos amando a nuestro Dios juntos, en la gracia del Espíritu. Sigamos estando dispuestos a colaborar con los nuevos servidores, a quien el Espíritu llamará a servir en CHARIS. El fuego del Señor seguirá extendiéndose y así más personas conocerán el amor de Dios. Amén, Aleluya.