Un siervo del Señor que ha dedicado la mayor parte de su sacerdocio a la formación de profesionales honestos, basados en un compromiso social, que adquirió desde el momento en que el padre García Herreros fue su orientador y el padre Diego Jaramillo su formador. Carlos Germán Juliado Vargas, un joven barranquillero que a los 11 años se vino a vivir a Bogotá con su familia.

Por situaciones económicas y sociales difíciles llegaron al Barrio Minuto de Dios, que apenas estaba en desarrollo gracias a la labor que realizaba el padre Rafael García Herreros, en donde encontraron un gran apoyo. Por ser una comunidad muy pequeña, se tenia mucho acercamiento con el padre, por estar razón Carlos, amante al estudio y de la actividades culturales, siempre se destaco ganándose el afecto del padre fundador del Barrio, es así que al terminar sus estudios secundarios como cualquier joven se disponía a estudiar Arquitectura en la universidad Nacional, pero el una misión le cambio su vida.

Cierto día que caminaba por la Plaza de Banderas, el padre García Herreros lo invito a que loa acompañara a evangelizar a los Indios Motilones en el norte de Santander, fueron 15 días en los que los planos y diseños de casas, y edificios, quedarían en suspenso.

Al regresar participo en el primer seminario de vida en el espíritu dirigido por Samuel Ballesteros, la oración y la imposición de manos no le causaron mayor sensación, sin embargo su corazón estaba inquieto. Días después el padre Rafael, lo invito para que lo acompañara en la eucaristía de la fiesta del Bautismo del Señor, Carlos que había servido como acolito, le sirvió en el acto litúrgico.

Al llegar a la homilía, el padre dijo: “Yo no voy a predicar hoy, lo va a hacer Carlos”, esto lo sorprendió y de manera improvisada y espontánea reflexiono sobre la palabra de Dios, al terminar la misa el padre Ernesto Bucarest, sacerdote que concelebro, le expreso que lo había hecho mejor que cualquier sacerdote, palabras que le retumbaron y su sueño de ser arquitecto pasaba a un segundo plano.

En las celebraciones litúrgicas de fin de año, en la misa de gallo, el padre Rafael, una vez más le quito el habla, le dijo.”Mijo ayúdeme a repartir la comunión”, a esta invitación él le dijo: “padre yo no lo puedo hacer, sólo soy un acolito”, y el padre con su carisma le respondió: “No se preocupe aquí mando yo”. Carlos no tuvo otra opción, su vida sacerdotal ya tomaba rumbo.

Tiempo después se repitió la misión de los indios Motilones, el padre Diego Jaramillo, el padre Rafael García y Carlos, afrontaron esta vez la gestión. Al llegar a Cúcuta Carlos se enfermo y no pudo continuar hacia la sierra, cuando regresaron a la capital del Norte de Santander, Carlos continuaba enfermo, motivo por el que decidieron que regresará junto con el padre Jaramillo en avión Al llegar a Bogotá, fueron a dejar al padre Diego Jaramillo al seminario Valmaría de donde era Rector, Este lo invitó a que conociera la institución, al terminar el recorrido, Carlos le pregunta: “Padre, ¿Cuál va a hacer mi cuarto?”, reafirmando la vocación que se venia gestando.

A partir de ese momento, su pastoreo inicio con mucha fuerza, ayudo a fortalecer la RCC, inicio las casa comunitarias del Minuto de Dios junto con el padre Diego Jaramillo, realizo su experiencia pastoral en Bucaramanga, participo con éxito en el único jubileo de Jovenes que realizo en Bogotá, finalmente se ordeno en el año de 1980 en la parroquia San Juan Eudes y su padrino fue el padre García Herreros, su orientador.

Viajo a Paris se especializo en la universidad de esa ciudad, en ciencias sociales e hizo una maestría en Dirección Universitaria en la Universidad de los Andes y fue nombrado como Director del área de Filosofía y ciencias humanas en la Universidad Uniminuto.

Gracias a que siempre estuvo comprometido con lo social y con el afán de formar profesionales honestos con el objetivo que el sueño del padre Rafael García se hiciera realidad, buscando mejorar la calida de vida fue nombrado Vicerector Académico de esta institución, cargo que actualmente desempeña, labor que ejecuta sin dejar a su rebaño del club Campestre Cafam de donde es Capellán y guía espiritual de un grupo de oración que se reúne todos los domingos.