Hoy los católicos de muchos países del mundo celebran la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, reconociendo en ella el símbolo y el signo de nuestra redención, la Cruz era considerada el lugar donde morían los renegados, criminales, pero también aquellos que iban en contra del Imperio Romano, esto antes y durante el tiempo de Jesús y su ministerio profético en el anuncio del Reino de Dios.

La Cruz pasó de ser un objeto de maldición para convertirse en uno de bendición, al posarse allí Cristo transformó la realidad de la muerte en fuerza de salvación, Dios Padre lo exaltó por su obediencia y entrega en la Cruz, pero también con la fuerza y el poder del Espíritu Santo lo resucitó de entre los muertos dándole a la humanidad entera la vida eterna sobre todo a los que creen en Jesucristo.

Se sabe que el poder religioso judío genera toda la oposición contra Jesús por presentarse como Mesías e Hijo de Dios, acusándolo y llevándolo a la muerte, ya que se une al poder político , al imperio romano para que sean los ejecutores de esta muerte tan cruel que el Justo no merecía porque no había hecho otra cosa que el bien a todos los que encontró en su camino.

Por esto la Cruz se va a convertir en el símbolo y signo privilegiado de los cristianos, ya que muchos santos y creyentes en general han comprendido que no se trata simplemente de poseer una Cruz, sino el gran misterio que en ella se encuentra por la entrega y el amor profundo que Jesús demostró al dejarse crucificar, este es sin duda el mayor acto de amor y coherencia que el Hijo de Dios ha tenido, pudiendo no morir, lo asumió como cumplimiento de la misión que el Padre le encomendó para derrotar a la muerte y al pecado.

Hoy por eso portar una Cruz no debe ser simplemente como quien se coloca un amuleto de protección, sino que el símbolo de quienes han comprendido que en ella hay salvación, siempre y cuando creamos en Jesucristo y se trate de vivir al estilo cristiano, también muchas personas hablan de cargar la cruz asumiendo los problemas de la vida, pero la real cruz que debe asumir todo creyente y ser humano, es la cruz de su propia realidad puesta en las manos del Señor Jesús para que con su Sangre redentora libere de toda adicción, vicio y pecado.

Hoy también cuando en el mundo entero ya se empieza a tratar de restarle importancia al símbolo y signo de la cruz, retirándola de los lugares públicos donde alguna vez su Presencia trajo bendición a la vida de quienes posaban su mirada en ella, que no haya un cristiano que se avergüence de cargar con ella, no solo el pecho sino en toda su existencia, dejando que Jesucristo redima su humanidad y le de la victoria sobre el pecado y la muerte, ya que esto fue lo que Él hizo cuando subió en ella.

Bendita Cruz!, que sirvió para nuestra salvación, reconozcamosla exaltándola en todo momento, fue el lugar de nuestra Redención, donde Cristo levantado como la serpiente en el desierto por Moisés, fue levantado y exaltado como Nuestro Salvador y por su Resurrección somos libres en su Nombre y por su Amor inmenso nos ha salvado para Gloria y Honra de Dios Padre.