Aunque la Divina Comedia es un producto de la imaginación literaria, fue escrito con muchos elementos teológicos, es por eso que hoy tratando de entender: ¿por que muchas personas parece que vivieran en «un infierno»? podemos considerar a su escritor Dante Alighieri, como un guia muy confiable para responder esta pregunta, y lo más importante, nos regala elementos para poder salir de allí en el sentido espiritual.

Quiero referirme puntualmente al  capitulo 1, canto 34, cuando Dante entra al noveno círculo del infierno en compañía de su maestro Virgilio, y entonces visualiza una escena terrorífica: Aquel que era el ser más hermoso del universo, después de Dios, esta enterrado desde la cintura hacia abajo en un océano de hielo (denominado también infierno de Cocito). Con el pecho y la espalda cubiertas de pelo, tres cabezas llorando, con tres bocas y en cada boca, los 3 pecadores más reconocidos de la historia hasta la época del renacimiento (cuando Dante escribió la obra).

Pero esta desgarradora imagen tiene 2 contradicciones que debemos observar bien: por un lado ese horrible monstruo tiene un par de alas de murciélago inmensas: ¿Cuál es el sentido de tener semejantes alas, si no puedes volar?. Dante también sintió curiosidad por esto, y es que tal vez muchos de nosotros estamos en esa situación: tenemos alas inmensas, pero por alguna razón, de la cual no somos conscientes, estamos enterrados en «alguna clase de hielo».

Por otro lado: Virgilio, quien guia a Dante, le sugiere que deben ascender por el pecho de esta horrible criatura, para finalmente descender por su espalda y así poder salir del infierno hacia el monte purgatorio (la siguiente parada de nuestros héroes y capitulo 2 del libro). Dante teme por su vida, pero Virgilio le hace ver que el monstruo no se percatara de su presencia: ¿cómo es posible esto?

El monstruo esta llorando por sus tres cabezas (estas 3 cabezas simbolizan la trinidad, que Satanás se atrevió a suplantar) y esta tan concentrado en sí mismo, en su dolor, en lo que produjo su soberbia y en desgarrar a Judas, Casio y a Bruto, que no se percata de la presencia de los poetas Virgilio y Dante.

¿Cuantos de nosotros estamos tan absortos en nosotros mismos, que no vemos lo que pasa a nuestro alrededor como Satanás?: ¿Cuál es nuestro dolor?, ¿qué fué lo que hicimos?, ¿a quién estamos desgarrando?. ¿Que nos impide ver la poesía que atraviesa por nosotros y disfrutar la contingencia de Dios?

¿Cuál es ese hielo en el que estas enterrado(a) y no te permite volar, aún teniendo esas alas tan inmensas? El primer paso para poder salir de nuestros estrechos confines como cualquier superhéroe que vuela, es identificar eso que esta a nuestro alrededor pero que no nos permite hacerlo.