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¿Cuál es el regalo más grande que un padre puede dar a su hijo? Definitivamente muchas serán las respuestas a este interrogante, a esta pregunta que toda persona a la que se le ha encomendado la gran tarea de la crianza y educación de un hijo, se debe hacer. Por supuesto, la verdadera respuesta no caerá en el campo de lo material y meramente físico, aunque muchos padres piensen que solo se deben preocupar solo por darles cuestiones materiales; por supuesto, no será el vestirlo siempre con ropa de última moda, o darle los juguetes que desee; tampoco será el darle la posibilidad de vivir en libertinaje sin ponerle limite alguno. No, Ninguna de éstas es la respuesta. La autentica respuesta a este interrogante es el “enseñar a amar y dejarse amar”. Ese es el más importante regalo que todo padre debe procurar dar a cada instante a sus hijos. Esto es lo que se propone demostrar el Padre Alberto José Linero a lo largo de esta reflexión que precisamente lleva por título “Enseñar a amar y dejarse amar”.

Te propongo que en este momento pienses cuan diferente fuese este mundo, cuan diferente fuese la realidad de tu familia, si cada uno de nosotros, si tu mismo que lees estas líneas, nos preocupáramos por cumplir esto; si cada papá se preocupara por amar verdaderamente a sus hijos, aún más, se preocupara por demostrarle a sus hijos el inmenso amor que les tiene, amor puro, sincero y en la justa medida. No una falsa idea del amor, es decir, no amando de forma egoísta, esclavizante o morbosa. No; se trata de un amor a imagen del amor de Dios: Amor que libera, sana y nos impulsa a ser cada vez mejores. Estoy seguro que grandes cambios se evidenciarían en nuestra realidad si esta tarea de dejarse amar y enseñar a amar fuese una de nuestras más grandes prioridades; serían muchos los dolores de cabeza que los padres se evitarían con sus hijos, y sería la mejor forma en que estos padres contribuirían a la formación integral de estos.

Pero tal vez llegados a este punto, te puedes estar preguntando cómo llevar a cabo esto, cómo cumplir con esta tarea. Es el mismo Padre Alberto quien nos responde de forma tajante este interrogante: Se enseña a amar, amando, y se enseña a dejarse amar, dejándose amar. No hay otro camino. Es solo a través del propio ejemplo, a través de palabras, gestos y acciones concretas y puntuales, que podremos llevar a cabo esta tarea y darle el regalo más maravilloso a los hijos.

Si quieres profundizar más en esta reflexión, escucha esta predicación del Padre Alberto Linero Gómez y descubre la necesidad de “enseñar a amar y dejarse amar”.