La afirmación pertenece al Padre Diego Jaramillo Cuartas cjm, sacerdote Eudista y Presidente de la Organización Minuto de Dios, quien presidió la eucaristía de acción de gracias por su cumpleaños número 87.

El Padre Diego quiso concentrar su mensaje, en un muy emotivo mensaje de agradecimiento unido a una inspiradora invitación dirigida a toda la familia Minuto de Dios – incorporados, candidatos, asociados y colaboradores de las entidades de la organización – a quienes denominó “una gran familia al servicio de los pobres” a seguir el ejemplo de Jesús al lavar los pies de sus discípulos, “la idea es que ahora ustedes se los laven los unos a los otros (…) que nadie se quede sin servir”, recordando la reconocida frase de su antecesor Padre Rafael García-Herreros Unda cjm, fundador de esta gran obra social.

´Pa Diego´, como también se le conoce cariñosamente, animó a todos a llenarse de un profundo anhelo por servir, “eso es lo que nosotros necesitamos de todos ustedes, necesitamos su inteligencia, su mente, sus ideas, sus aportes, que conozcan y amen, que sueñen; que ninguno se sienta espectador, que todos se sientan protagonistas y que podamos decir juntos, el Minuto de Dios es la obra que estamos construyendo entre todos”.

Para el líder del Minuto de Dios, el individuo que se forma y se desarrolla en esta familia debe estar cargado de los elementos de entusiasmo, colaboración y compromiso, que le permitan ayudar al país a alcanzar la anhelada paz y el desarrollo que tanto persigue; invitó a no dejarse contener por los límites geográficos del Barrio Minuto de Dios, “el Minuto de Dios debe trascender todos los límites posibles (…) que no los coja la vejez, así sea cumpliendo año pero sin haber hecho nada por Colombia”, finalizó diciendo, al tiempo que agregó que esto sólo será posible formando parte activa del plan salvífico de Dios traducido en el acompañamiento a tantas personas que necesitan ser liberadas de las esclavitudes que someten al hombre, lográndolo por medio del trabajo, el estudio y una relación real y transformadora con el Espíritu de Dios.