No es es algo nuevo, que por el fútbol se escuche las peores noticias, por ejemplo, el fin de semana 8 de agosto se jugó un clásico, en la gran ciudad de de las flores. Nacional vs Medellín, el partido lo terminó ganando el equipo verdolaga – Nacional- con un total de 4 goles, esto parecía fiesta y gozo, y claramente un trago amargo para el equipo contrario.

Desde lo personal el fútbol me apasiona y me gusta jugarlo, pero tristemente, no sabemos ser ‘hinchas’ y sobre todo no sabemos ‘perder’. Un amigo me enviaba algunos vídeo y fotos mientras estaba en el clásico de estos equipos – Nacional vs Medellín- se sentía la emoción y la pasión de miles de aficionados, hasta ahí todo iba bien, pero al terminar el partido, empezó a moverse las redes sociales, vídeos de hinchas atacando, con piedras, armas blancas, con todo lo que se les cruzara.

Tristestemete ahora no se pierde tan solo un partido, se puede perder la vida, y por ello, he escuchado a muchas madres y padres, quejándose de los partidos, su expresión y apreciación no es la mejor, e incluso sufren cuando sus hijos van al estadio, estos encuentros deberían ser un motivo de distracción e incluso de un compartir, de festejarlo en armonía.

Nos falta aprender a respetar y sobre todo a tener cultura, en todos los contextos, de saber aceptar y convivir con otro, que en nuestra familia, se pueda estar tranquilos si hay preferencias diferentes, que por algo sencillo no perdamos la vida, ni la paz. Que lo único que se pierda es un partido, pero que se siga alentando al equipo y siendo un hincha fiel, y no un fanático que pierde la cabeza sin pensar en el otro, en aquellas familias que aman a los suyos.

Permitamos que nuestra sociedad esté llena de valores, de principios, cultivemos en nuestras familias aquellas cosas buenas, mostrando lo que realmente vale la pena. Mostremos que cuidar y respetar a los demás va por encima de todo. Estoy seguro que al momento de ver jugar a la selección Colombia nos unimos y gritamos si hacen un gol, e incluso nos abrazamos con aquellas personas que no conocemos, permitámonos vivir tranquilamente, cualquier partido de fútbol, y sobre todo que nuestras familias no pierdan la paz por cada juego.