La historia de la humanidad esta marcada por un antes y un después, así también la misma vida de quien divide esta historia está marcada por un antes y un después. El bautismo de Jesús es el acontecimiento que en su vida marca un antes y un después, pues es desde entonces que inicia su ministerio público.
Jesús nos trae un nuevo bautismo, sobre todo por el Espíritu Santo.
¿Qué significa estar bautizados? ¿A qué nos compromete el bautismo? ¿Qué cambiaría en el mundo si los cristianos viviéramos a plenitud el bautismo?

Dios nos sigue hablando a través de su obra, ya nos ha guiado a través de una estrella y ahora desde la inmensidad de un cielo abierto hace resonar su voz, para revelarnos quien es Jesús, el hombre lleno del Espíritu Santo.

Todo cristiano ha de vivir la vocación de comunicar a los demás este mismo mensaje de parte del Padre que abre los cielos; como lo hace el bautista, quien desciende al abismo de la humanidad para unir y llevar a Dios, siendo solo un instrumento y no el protagonista.

El evangelio nos debe mover a abrir el corazón donde resuena la voz del Padre, que ha de ser comunicada con la fuerza del Espíritu Santo a través del testimonio, que es en sí mismo el anuncio de la Buena Noticia.

@pdeibysanchez