El Santo rosario es después de la Eucaristía, una de las oraciones más importantes de los cristianos católicos. El rosario es una oración Cristocéntrica, ya que se meditan los misterios de la vida, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, que al lado de María, la Madre de Dios, oramos tanto por nuestras necesidades, y por las del mundo entero.

La contemplación del Santo Rosario, en sus misterios en profundidad, que son los llamados: gloriosos, dolorosos, luminosos y gozosos, nos llevarán a un camino de fe, amor y esperanza de la mano María, la hija predilecta del Padre.

Si nosotros al realizar el Santo Rosario, no rezamos con devoción y no nos unimos a la vida de nuestro Señor, y a sus sufrimientos, nunca podremos entender sobre esta gran herramienta de fe.

Rezar el rosario es pedir por nuestras almas, y las del mundo entero, es pedir por los que sufren, los enfermos, es unirnos a los dolores de la pasión de Jesús, a sus inmensos sufrimientos, es pensar que Él murió por nosotros. Es tener la seguridad que siempre van a existir momentos de luz y de gozo, es pensar que así como hay momentos duros, también hay gloria y resurrección. Es comprender que cuando rezamos no lo hacemos a María, es saber que ella ora con nosotros a Jesús, pidiendo las gracias que necesitamos para vivir la vida cristiana.

Rezar el rosario, es dirigirnos por medio del camino que recorrió María, a los pies de Jesús pero no solo ver este recorrido, sino amarle, comprometerte fielmente con su obra, así como lo hizo ella, que fue una ofrenda agradable a Dios.

Rezar el Santo Rosario, es saber que tenemos una Madre a la que podemos acudir cuando estamos solos, tristes, cuando sentimos que no podemos más. Es saber con seguridad que la Madre de Jesús, tiene un poder de intersección, más grande que la de todos los ángeles y santos juntos. Que intercede así como cuando en la bodas de Caná, no estaba previsto que Jesús hiciera un milagro, pero no fue hasta que María le habló a Jesús pidiendo que solucionara la falta de vino, y que recibe el mandato de Jesús y le dice a los sirvientes “hagan lo que Él les diga”.

Rezar el rosario es comprometernos con Dios y con la su obra de redención, es orar por el amor y la unión de las familias, es luchar en la tierra sabiendo que tenemos una gloria en el cielo, es saber que no estamos solos, que tenemos la gloria de Dios a nuestros pies cuando lo invocamos con María.