Como todos sabéis, ICCRS terminó su servicio en Pentecostés de 2019, al igual que la Fraternidad católica.

Comprendo que para muchos este final es una fuente de tristeza. Tantas cosas hermosas se han vivido a lo largo de todos estos años. Hay tantos buenos recuerdos, momentos excepcionales que se han vivido, unidos a la escucha del Espíritu Santo. Todo esto ha sido posible por la dedicación personal completa y abnegada de tantas personas desde 1967. No voy a entrar en la lista de personas a las que agradecer porque corro el riesgo de olvidarme de algunas de ellas.

De hecho, aunque la corriente de gracia de la Renovación Carismática Católica no tiene fundadores, su desarrollo por otra parte, ha exigido el compromiso de un gran número de hermanos y hermanas por todo el mundo. Algunos son muy conocidos, otros han pasado inadvertidos, pero su papel no ha sido menos importante. Deseo dar las gracias de todo corazón a todos estos fieles servidores conocidos o menos conocidos. CHARIS no podría existir sin su compromiso, su dinamismo, su fidelidad al don de Dios, su ánimo para dar a conocer la gracia del bautismo en el Espíritu, a veces en condiciones muy difíciles.

Escribiendo estas líneas, me entero del fallecimiento, el 29 de abril, del Obispo Albert Marie de Monléon. «El Hermano Albert» – como le solíamos llamar – era un dominico. Había conocido la Renovación Carismática en Estados Unidos, y de vuelta a Francia en 1972, había sido uno de los pioneros de la Renovación en su país. Un teólogo excelente, ayudó a la Renovación a arraigarse en la Iglesia Católica en una época en que su acogida no era del todo evidente. Ayudó a Pierre Goursat en la fundación de la Comunidad Emmanuel. «El Hermano Albert» fue también el primer asesor espiritual
de la Fraternidad Católica, un puesto que ocuparía durante 17 años, de 1990 a 2007. Recuerdo una frase
que él decía a menudo cuando nos alegrábamos de ver a Dios obrando a nuestro alrededor. Decía con picardía, inspirado por la Escritura: “¡Y no se ha acabado!”

De hecho: “Que el amor de Yahveh no se ha acabado, ni se ha agotado su ternura; cada mañana se renuevan: ¡grande es tu lealtad!” (Lam 3, 22-23). Lo que Dios comenzó en su Iglesia con el nacimiento de la Renovación Carismática, lo quiere llevar a término. Por eso CHARIS quiere servir con la ayuda de todos vosotros. Cuando el Papa Francisco le pidió a ICCRS y a la Fraternidad Católica que trabajaran en un único servicio para la Renovación Carismática Católica, pidió explícitamente que las particularidades de cada organización fueran preservadas en el nuevo servicio En otras palabras, pidió que el ADN de los dos organismos preexistentes fuera respetado. Por eso podemos decir, en cierto modo, que CHARIS recibe su ADN de ICCRS y de la Fraternidad Católica para servir a la Renovación, muy parecido a como un niño recibe el ADN de sus padres. De manera que, aunque en Pentecostés, ICCRS y la Fraternidad Católica dejarán de existir oficialmente, su ADN permanecerá en el nuevo servicio de CHARIS. Juntos seguiremos sirviendo a la Renovación y a la Iglesia Universal para que el bautismo en el Espíritu Santo se extienda cada vez más.