Jóvenes procedentes de diferentes partes de América: Ecuador, México, Argentina, Honduras, entre otros, se dieron cita a la catequesis que dictó el Cardenal de Honduras, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga.

Durante su intervención, el Cardenal indicó que la vida es un proceso de crecimiento continuo y un camino a la madurez. Cada etapa de la existencia, tiene elementos que, vividos de forma adecuada, contribuyen al desarrollo personal.

Hizo referencia a los personajes que nos presenta la Biblia, algunos que brillan con luz propia, y que pueden ser considerados como modelos de madurez; otros, por el contrario, fracasan en el intento de ser personas juiciosas.

Uno de los ejemplos que utilizó, fue el relato de la vida de Samuel, en donde se aprecia un proceso de maduración progresivo, tanto en lo humano, como en lo religioso, un itinerario de crecimiento progresivo y gradual.

Otra de los personajes al que hizo referencia fue Josué, un muchacho que creció bajo la sombra de Moisés, quien se convierte en el nuevo guía del pueblo. Una triple fidelidad marcó su vida: la fidelidad a Dios, que llamaba mucho su atención, fidelidad a la herencia espiritual, recibida de Moisés y fidelidad al pueblo.

El Cardenal Rodríguez Maradiaga, fue enfático al señalar a los jóvenes asistentes: “ustedes han respondido a una llamada de Dios. Por eso están aquí en la JMJ. Estoy aquí ¿Para qué? Para tener una experiencia personal del amor de Dios. Parte de una familia que es la Iglesia”.

De un encuentro personal con Dios, se abren nuevos horizontes en su vida, tal como sucedió con la Virgen María, la joven de Nazareth que ha pronunciado ante el plan del padre: “Aquí estoy, hágase en mí según tú palabra”.