Creo que un reloj y el tiempo no son buenos amigos, y más si se está en una situación un tanto complicada, puesto que si se ve que las cosas van pasando, la angustia y la desesperación aparecen. Son momentos que desestabilizan a la persona y le quitan la paz, en ese momento no se puede pensar y actuar de la mejor manera, incluso se pueden tomar malas decisiones.

Sé que es difícil esperar que las cosas se calmen o toman otro color, insisto si se está en una situación complicada es difícil llegar a un estado de espera, pero debemos ser conscientes que desesperarse no trae consecuencias buenas. En estos momentos lo que se puede hacer es orar, pedirle a Jesús que te de la capacidad de saber esperar para poder tomar buenas elecciones.

Tarea: Entrega tus angustias a Jesús de Nazaret.