Hoy más que nunca se necesita misericordia, se necesita de buenos corazones que tengan la capacidad de poder estar en el lugar de los demás. Necesitamos gente que sea capaz de entender la realidad de las personas, no de juzgarlas sino de estar en los zapatos y sentir lo que viven nuestros hermanos, estamos llamados a servir y a sentir a lado de ellos.

Nuestra sociedad nos ha vuelto simples espectadores, se ve de lejos lo que les pasa a las personas. Se necesita de personas que actúen, que vean, se acerquen, comprendan y tengan esa empatía con aquel que necesita de tu ayuda, ya sea un abrazo, una caricia, o simplemente escucharlo para que se desahogue. Seamos concientes de la realidad del otro, antes de juzgar seamos capaces de estar en su lugar.

Tarea: No critiques, primero ponte en los zapatos del otro.