1 marzo, 2021

En perspectiva nueva

Este joven predicador que también ejerce la catequesis y coordina una comunidad de oración, reconoce que la pereza, desidia y desánimo lo embargan. Libra una batalla feroz por vencer lo anterior. En ocasiones se niega a prestar el servicio que se le pide, cancela compromisos adquiridos. Este hermano nuestro no es malo, ni tiene intensiones turbias, sino que pasa por momentos de aridez y en esos instantes parece olvidar que la misericordia de Dios, necesita de un predicador (profeta) que comunique el mensaje. Lo que le ocurre a este joven es parecido a lo que vive Jonás en su cuaresma junto al pueblo de Nínive.

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